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VEINTE EMPRESAS ENTRAN EN CONCURSO DE ACREEDORES EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO

Ideal.es-Granada
Esta cifra es idéntica a la del mismo periodo de 2014, lo que refleja que la crisis sigue muy viva para buena parte del tejido societario
El mensaje machacón del Gobierno de España de que la crisis económica es historia y que la recuperación ha llegado para quedarse, no cuadra demasiado con las dificultades que arrastran muchas empresas granadinas que han padecido problemas muy graves y se han visto abocadas a iniciar un concurso de acreedores, lo que siempre se ha conocido como suspensión de pagos, para tratar de salvar los muebles. Los datos hechos públicos en fechas recientes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son concluyentes al respecto: entre enero y marzo del presente año, un total de 20 empresas granadinas han iniciado este procedimiento, la misma cifra que en el primer trimestre del año anterior y dos más que las concursadas en el cuarto trimestre de 2014, que sumaron 18. El volumen de expedientes por resolver por parte del Juzgado de lo Mercantil -el más saturado de trabajo de Granada- sigue por tanto al alza, a la espera de tiempos mejores y de que se vayan resolviendo los asuntos acumulados desde que estallara la crisis en las postrimerías de 2007.
LOS DATOS
471-Son las empresas granadinas que han pasado por un proceso de concurso de acreedores desde que estallara la crisis en 2007.
250.000-Son los euros de volumen de negocio que tienen de media las empresas concursadas durante el primer trimestre del año.
95%-Es el porcentaje de empresas que no logran la supervivencia una vez se ven inmersas en un concurso por lo tarde que llegan al mismo.
50%-Es el volumen de empresas que logran salir adelante mediante concurso de acreedores en países con mayor tradición, como Francia.
El perfil de la empresa granadina que, según el INE, ha entrado en concurso, es el de una pyme o micropyme que lleva a cabo su actividad económica en el seno del sector servicios, que cuenta con cinco o menos empleados y que tiene un volumen de negocio inferior a los 250.000 euros. También le caracteriza el hecho de que lleve entre cinco y ocho años, ambos inclusive, desarrollando su actividad económica. Asimismo es destacable que sectores de peso como el primario (agrícola, ganadero y pesquero) o el industrial, no tienen presencia en estos procedimientos, lo que deja claro que sus empresas sí empiezan a remontar o que no han padecido la crisis con tanta virulencia como las restantes.
La estadística del INE permite analizar también los datos agregados a lo largo de los casi ocho años de crisis económica. Desde los últimos meses de 2007 al pasado primer trimestre del presente año, un total de 471 empresas granadinas han sido concursadas. Lo que no refleja la estadística oficial es el número de las que han superado la fase de concurso y el de las que han acabado en liquidación, aunque fuentes consultadas por este periódico señalan que las segundas alcanzan un 95% del total, lo que da idea de la gravedad del asunto del que se trata.
Se trata de pymes y de micropymes que están vinculadas en su mayor parte al sector servicios
La cifra de empresas concursadas en Granada, por tanto, no ha dejado de incrementarse desde el inicio de la crisis hasta los años 2012 y 2013, un bienio en el cual se recogieron los picos más elevados en estos procedimientos judiciales.
De esta forma, aunque 2014 fuera el año de inicio de un cambio en la tendencia alcista de este indicador, el mismo no se ha traducido en una reducción del número de pymes granadinas que pasan por serias dificultades económicas, sino todo lo contrario. Y lo que queda aún por venir.
Más pequeñas
«Las cifras sobre los concursos que actualmente se están declarando en Granada son un poco engañosas, pues aunque puedan coincidir en número con las del año pasado, lo cierto es que la importancia, tanto por activos como por número de trabajadores, es mucho menor a la de años anteriores». Quien así opina es Javier López y García de la Serrana, socio director del bufete HispaColex y un experto en la materia, porque no en vano ha participado como administrador concursal en algunos de los procedimientos más relevantes que se han llevado a cabo en Granada, algunos de ellos tan notorios como el del Granada Club de Fútbol o el de Parque Empresarial Alhendín. Aunque en ambos, curiosamente, se logró un convenio con los acreedores que evitó la liquidación, pese a que esto no es lo normal.
A juicio de este experto, se han solicitado muchos concursos de empresas sin actividad, que al no tener activos suficientes para hacer frente a las deudas contraídas, normalmente con las administraciones públicas -en especial con Hacienda, por comprobaciones o liquidaciones posteriores al cese de la actividad- «no tienen otra forma de liquidarse si no es mediante esta vía y deben además hacerlo para evitar una derivación de responsabilidad a los administradores».
García de la Serrana agrega que «en países de nuestro entorno, como puede ser Francia, el porcentaje de empresas en concurso que alcanzan el convenio es superior al 50%, pues existe en ellos una cultura concursal desde hace muchos años -al contrario que en España, donde la Ley Concursal entró en vigor en 2004- lo que hace que los concursos se presenten nada más surgir las primeras dificultades, permitiendo de esta forma tener muchas más posibilidades de viabilidad a la empresa, que si se opta por ‘aguantar el chaparrón’ y esperar a presentar el concurso hasta haber agotado todas las reservas o haber liquidado los activos mas importantes de la empresa». Es en esta situación última cuando, en su opinión, desaparece toda posibilidad de alcanzar un convenio al no tener viabilidad la empresa.
En otras palabras, el concurso de acreedores puede ser una buena solución a situaciones de dificultad empresarial, pero siempre que se presenté a tiempo, pues en caso contrario se convierte en el cumplimiento de una obligación legal que sólo conduce a la liquidación.
Lentitud
Aunque el número de concursos de acreedores que han llegado al Juzgado de lo Mercantil número 1 de Granada es insignificante si se compara con el de las cláusulas suelo de las viviendas hipotecadas -que sumaron un millar durante el pasado 2014- lo cierto es que estos procedimientos que afectan a las empresas son muy prolijos de resolver y muy voluminosos en lo tocante a los documentos que tiene que manejar el juez, que pueden acumular decenas de miles de folios.
El propio titular de este órgano judicial, Rafael Leonés, lo ha reconocido cuantas veces ha sido preguntado al respecto por este periódico: el tiempo que se dedica a la tramitación de los concursos aumenta sin parar. Basta que haya que celebrar una sola vista para resolver alguna cuestión dentro del procedimiento concursal, para que este procedimiento se retrase, solo por ese motivo, más de un año y nueve meses, que es el tiempo de espera para señalar vistas, reconoce el magistrado granadino.
 
 

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