INSTITUTO DE CRÉDITO OFICIAL – Nacimiento, concepto y funciones.

En 1971 tuvo lugar el nacimiento del Instituto de Crédito Oficial (ICO)  como entidad responsable de coordinar los bancos públicos existentes en ese momento. Años más tarde, en 1988, fue la Ley de Presupuestos Generales del Estado la que modificó la naturaleza jurídica del ICO, y el Instituto pasó de ser un Organismo Autónomo a convertirse en una Sociedad Estatal con consideración de entidad de crédito, asumiendo la titularidad de la Banca Pública oficial. A partir de ese momento dejó de recibir financiación exclusiva del Tesoro y comenzó a financiarse principalmente en los mercados de capitales.

  • ¿Qué es un ICO?

El ICO actualmente se considera un banco público con forma jurídica de entidad pública empresarial adscrito al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital a través de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa. Como ya se ha comentado anteriormente, el ICO, tiene una naturaleza jurídica de entidad de crédito, además de Agencia Financiera del Estado, cuya financiación se realiza mediante la emisión de títulos de renta fija.

  • ¿Para qué sirve un ICO?

Si se habla de las funciones del ICO se puede afirmar que su objetivo es el de promover las actividades económicas que contribuyan al crecimiento y desarrollo del país, al mismo tiempo que mejorar la distribución de la riqueza nacional. Para conseguir estos objetivos el ICO actúa como banco público, concediendo préstamos para financiar operaciones de inversión o necesidades de liquidez de empresas nacionales como internacionales, y como Agencia Financiera del Estado, siendo un agente financiero del estado, financiando por indicación expresa del Gobierno a los afectados por catástrofes naturales, desastres ecológicos u otros supuestos semejantes.
Siendo el propósito del ICO conceder préstamos para financiar operaciones de inversión, éste cuenta con líneas de financiación, llamadas Líneas ICO, en las que el Instituto facilita fondos con la intermediación de las entidades de crédito. Estas líneas se caracterizan porque es irrelevante el sector al que se dedique la empresa, al igual del volumen de la misma, o si actúa en un ámbito nacional o internacional. En resumen, el aspecto a destacar de este tipo de líneas es que financian la actividad empresarial a corto, medio o largo plazo, para cualquier tipo de inversión con unas condiciones competitivas.
 

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