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LA PROVISIÓN POR MOROSOS DE LOS BUFETES AUMENTA UN 150%


Expansión.com

Los despachos establecen unos plazos de cobro estrictos: 90 días desde el trabajo a la facturación, y 180 días para el cobro. Si se supera esta línea roja, se abre una provisión contable como pérdida.
La morosidad ha llegado más tarde a los bufetes de abogados que a otros sectores, pero es ya una realidad cotidiana que está poniendo a prueba el músculo contable y financiero de los bufetes.

 Tanto, que en el último año, muchos han visto cómo su provisión de morosidad se ha incrementado un 150%, según constatan despachos nacionales y extranjeros a los que ha consultado EXPANSIÓN.

 Buena parte de los bufetes no tenía un protocolo estricto de cobro y ni siquiera contaba con un departamento destinado a los recobros, se ocupaban de ello los gestores administrativos, que hacían alguna llamada ocasional al cliente.

 Sin embargo, algunos bufetes dedican ya abogados en exclusiva a luchar contra la morosidad e, incluso, pleitear contra clientes morosos, como informó este diario el pasado 16 de abril. Y la gestión del cobro se ha protocolizado hasta el mínimo detalle en bufetes con una contabilidad sana, que provisionan de forma creciente los impagos.

El músculo y el orden financiero son clave, según refrendan los socios directores y encargados de las finanzas de bufetes españoles y extranjeros: “Hay muchos despachos que si llevaran su contabilidad al día, quebrarían.

La provisión de morosidad se imputa en pérdidas, con lo que una firma que acumule pérdidas en su actividad debería añadir estas otras, con lo que sufriría en su imagen pública”, explican. Así, muchos despachos no lo hacen, con lo que ni siquiera se lo pueden deducir fiscalmente. Las mismas fuentes refrendan que quienes no abren provisiones en estos tiempos no mantienen una contabilidad fiel y sus activos son falsos, ya que con toda probabilidad no cobrarán por ellos una vez que transcurra un año. Líneas rojas de morosidad –

Algunos bufetes españoles certifican que su ratio de morosidad ronda el 1,5%, lo que nunca imaginaron.

Una ratio de morosidad del 8% es la linea roja que un bufete no debería sobrepasar, explican los despachos consultados. – Un gran despacho español cuenta que su ratio se sitúa entre el 0,5% y el 1%, y ha llegado al 2%-2,5%. Quienes sí que llevan sus cobros al día mantienen un calendario que ronda los 90 días para emitir factura y un periodo de cobro estándar que no suele superar los 70 días.

 Las líneas rojas se cruzan cuando se superan los 180 días sin cobrar. A partir de entonces, se ponen en marcha los protocolos de recobro, que pueden acabar en los tribunales y al bloqueo del cliente. Una vez que se realiza una provisión contable, se considera como pérdida lo que se deja de ingresar. Luego se puede recuperar o no. Al final de año, de acuerdo con la nueva normativa contable –española y de Reino Unido, para despachos de origen británico– se debe evaluar toda la contabilidad, incluso las facturas pendientes de cobro que están por debajo de seis meses por si hubiera riesgo de impago y debe consignar en la contabilidad.

Desde la perspectiva del despacho más grande del mundo, con 8.000 profesionales, Juan Picón, socio sénior enEspaña y codirector internacional de DLA Piper, cuenta que establecen “unos periodos de cobro estrictos, es lo que llamamos gestión de cobro, que funciona como un reloj”.

Este despacho establece lo que denomina lock up [candado], el periodo de cobro, lo que media desde el trabajo y facturación –que no debe ser mayor de 90 días– al cobro. Si no se cumple, al socio se le puede abrir lo que llaman una tarjeta roja. Se le exige una explicación y se le retiene una parte de su remuneración. Pero lo que es más relevante es cuánto se tarda en cobrar una vez emitida.

“Menos en EEUU, en el resto de sedes se está empezando a notar y hay clientes que a todos los proveedores, no sólo a los legales, les pagan ya a 180 días o más”, cuenta Picón. Así, añade, aunque las reglas de contratación imponen unos periodos mínimos de cobro, los ajustan según el mercado: “Ahora es necesario que sean más largos, si no siempre estaríamos con tarjeta roja.

Nuestra gestión de cobros está afectada por la crisis, pero no hemos llegado a necesitar hacer uso de fondos por adelantado o provisión de deuda fallida”, explica. Jesús Vega, director financiero de Bird & Bird en España, se enorgullece de llevar su contabilidad al día, fruto del trabajo que hacen de “seguimiento de facturas y clientes y formando a los socios”. Vega cuenta que el despacho provisiona cuando pasan más de seis meses desde la emisión de la factura; antes de llegar a ese momento, como mínimo realizan tres comunicaciones oficiales con el cliente.

Por último, Fernando Escura, presidente de Hispajuris y socio director de Escura, es tajante:”Las facturas con más de seis meses se dotan y todo cliente que debe dos trabajos es bloqueado. Si es un trabajo importante, se bloquea automáticamente.

Por eso no nos afecta la morosidad y, si finalmente cobras, se computa como ingreso extraordinario”. Nuevas tendencias en facturación y salarios de socios La ola de morosidad incide en los hábitos de facturación de los bufetes y en la retribución de los socios.

 La facturación por horas ha pasado a mejor vida y ahora los clientes demandan presupuestos cerrados, con lo que el bufete debe ser mucho más consciente de lo que va a hacer antes de hacerlo, cuando hace años se facturaba sobre la marcha. Se impone el project management, imaginar lo que va a ocurrir, aunque si el cliente lo permite se hacen ampliaciones si la estimación inicial va más allá de lo previsto, además de incluir cláusulas para cobrar más si se tiene éxito. En cuanto a las retribuciones, en 2011, Garrigues hizo de cuota a todos sus socios.

 Hasta entonces, combinaba dos tipos de socios: los que eran íntegramente de capital, llamados socios principales, y los que percibían una retribución fija y una parte de sus ingresos derivados de parte del capital, llamados socios generales. La firma se alineó con las estructuras de algunos despachos como Uría Menéndez, o con quienes daban ese paso y cambiaban su modelo, como DLA Piper. Poco después, Cuatrecasas, Gonçalves Pereira hizo lo propio, aunque mantuvo a algunos socios de no cuota.

 Fuentes del sector cuentan que la estrategia de hacer de cuota a los socios responde a la necesidad de liquidez de algunos despachos, ya que los socios tienen que hacer una aportación al ser nombrados.

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