Mediación y ArbitrajeNoticias

IDEAS QUE AYUDAN A CONSOLIDAR LA MEDIACIÓN COMO MÉTODO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS


LAWYERPRESS

Por Arturo Ortiz Hernandez. Mediador, Abogado

Llevamos poco tiempo con la Ley de Mediación en Marcha y todavía nos queda mucho camino por recorrer, con la nueva regulación legal hemos pasado de cursos de Mediación de 200 y 300 horas, principalmente presenciales, a cursos de 100 horas con 35 horas presenciales de formación, ¡todo un avance!. Las universidades ven negocio en esto y se quieren erigir en las únicas con capacidad suficiente para formar mediadores, esgrimen que su formación es la única que garantiza calidad, cuando ninguna de ellas es capaz de aparecer en el listado de las cien primeras a nivel mundial. Me quedaba perplejo cuando una abogada y mediadora parisina decía que el curso que se iba a realizar para que los letrados parisinos conocieran la mediación y pudieran asesorar a sus clientes y acompañarlos en mediación era de unas 120 horas. Véase que en uno de los colegios más importantes de España este curso es de  8 horas.

¿Dónde estamos? Se habla mucho de mediación y mediadores pero la realidad es que la mediación privada por mi experiencia y noticias que me llegan de otros compañeros apenas está funcionando en España. Por lo que se vé  están funcionando  los proyectos de determinados juzgados, principalmente de familia en la que algunos juzgados derivan a los justiciables a mediación de forma voluntariamente obligatoria. Ya me dirán que letrado dice de primeras a su señoría que no piensa acudir a una sesión informativa.  Parece que nos estamos contentando con que algunos proyectos de los juzgados funcionen al albur de la invitación de su señoría y que los esfuerzos públicos estén más centrados, más que en divulgar la mediación y convencer de sus bondades, en desatascar algunos juzgados a costa del sacrificio de los mediadores que en muchos casos no cobran por su trabajo. Es cierto que esta labor de promoción pública en los inicios es importante pero no podemos quedarnos en ella, pero pienso que no sobre el esfuerzo de los mediadores unicamente.

En el ámbito privado la mediación no termina de arrancar, debería haberse notado un incremento significativo,  pues muchos abogados y asesores de empresa se han formado en Mediación, algunos de forma voluntaria y otros obligados por la necesidad de seguir siendo administradores concursales, a causa de la mal denominada mediación concursal, introducida por la Ley de Emprendedores.

 Esos profesionales formados o que al menos han recibido un baño de lo que es la mediación se deberían haber convencido de las bondades de la misma y deberían estar convenciendo a sus clientes de lo interesante que debería ser acudir a este procedimiento, lo que debería haberse notado en un incremento de la misma. 

Una de las conclusiones que saco es que los formados en Mediación ni siquiera envían a mediación a sus clientes, por lo que la formación ha sido poco convincente. Uno de los problemas es la situación del mercado, recientemente me decía un letrado en una sesión informativa, que él también tenía que comer y vivía de los pleitos, él manifestaba tener muy claro el procedimiento y que su cliente saldría exitoso al 100 %, a mí me parecía un procedimiento que dependía  del  perito de los dos que intervendrán gane la credibilidad ante el juez, y otro es que los letrados entiende su negociación como mediación. Si ellos no lo han conseguido ya no lo consigue nadie, olvidando las técnicas del mediador y la neutralidad del mismo.

Creo que es necesario una labor de divulgación a la ciudadanía mucho más amplia con campañas en televisión, al menos en la televisión pública, que haga que los ciudadanos se interesen por el procedimiento y no solo los que quieran ser mediadores, De esta forma los clientes exigirán a sus abogados que primero intenten una mediación o al menos cuando su negociación ha fracasado. Siempre he dicho que me dan envidia los anuncios de la American Bar 30 seconds. ¿Es que nuestros afamados publicistas no son capaces de superarlos?

Creo que la formación debería ser de mayor calidad, saliendo de debates gremiales de querer irrogarse la exclusividad universitaria en la formación para no perder mercado, pudiendo formar también, aquellos que acrediten programas de Calidad. Es más creo que las instituciones de Mediación que adquieran prestigio tendrán sus propias escuelas de formación, y sus mediadores saldrán en la inmensa mayoría de sus propias escuelas como ocurre con el CIARB. Un parámetro mínimo de calidad es que los que terminen  esos cursos terminen convencidos de que efectivamente la mediación es una herramienta a proponer a sus clientes.

Creo que los abogados deberían ser conscientes de que la mediación es una herramienta más y que la deben proponer a sus clientes y que pueden cobrar a los mismos por saber que herramienta es la más útil, asesorarles durante el proceso y revisar el acuerdo.

Creo que los propios mediadores, en el caso de abogados, deberían aconsejar a sus clientes intentar una mediación, con carácter previo,  derivando a sus clientes a mediadores que merezcan su confianza, eso además les servirá para coger práctica al ver a otros compañeros mediar. En la mediación mercantil y civil no solemos poner pegas a que los compañeros acompañen al cliente, eso sí informándoles de su papel. Es decir que si todos los que se han formados aconsejaran acudir a una mediación a sus clientes el aumento de la mediación sería evidente.

Con estas ideas se fomentaría la mediación y cambiaría el panorama y dejaría de ser un esfuerzo titánico conseguir que las partes se sienten a mediación y sus abogados no se opongan dejando de considerar como todo un triunfo que acepten sentarse a la sesión informativa.

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