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GONZALO STAMPA ANALIZA "EL ARTE DE DECIDIR EN EL ARBITRAJE" EN SU DISCURSO DE ENTRADA COMO ACADÉMICO EN LA REAL ACADEMIA DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN


LAWYERPRESS /

 

En su intervención reivindica la honestidad del árbitro y la necesidad que los laudos sean eficaces, ciertos y explícitos de cara a la comprensión de las partes.
La Real Academia de Jurisprudencia y Legislación celebró hace unos días sesión pública en la que Gonzalo Stampa Casas, pronunció una conferencia sobre el tema: “El arte de decidir” en el arbitraje. Con esta exposición rubricaba su pertenencia a esta entidad en calidad de académico correspondiente en un acto al que acudió la plana mayor del arbitraje de nuestro país. Stampa pasó revista en ese proceso de decisión a las partes y su vinculación al arbitraje; a los árbitros y su profesionalidad y al laudo, consecuencia del trabajo de los árbitros y equivalente a una sentencia judicial firme. A su juicio la actividad del arbitraje, tras la entrada en vigor de la Ley de Arbitraje del 2003 es más sencilla de realizar frente a los comienzos de esta actividad en España en la década de los ochenta, con normativa más restrictiva. “Dedicarse a ser árbitro de manera en exclusiva es fruto siempre de una evolución profesional de los años de experiencia, al igual que el juez inglés que antes es barrister durante algunos años de trabajo” señala. Y es que para este experto en arbitraje ser árbitro supone haber tenido una experiencia importante como abogado de parte, con sus claros y oscuros.
Dos generaciones de expertos en arbitraje escucharon las acertadas palabras de Gonzalo Stampa sobre el arte de decidir en el procedimiento arbitral en un acto presidido por Luis Maria Cazorla, presidente flamante de la Fundación Real Academia Jurisprudencia y Legislación y Luis Martí Mingarro, presidente de la UIBA y exdecano del ICAM que con posterioridad entregaron la Medalla de Académico Correspondiente al citado juristas
Una primera generación de pioneros en esta actividad como Bernardo Cremades, impulsor de la Corte Española de Arbitraje y hace unos días receptor de la medalla de San Raimundo de Peñafort por parte del ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, Juan Serrada, presidente de CIMA o Javier Díez-Hochleitner, experto en arbitraje de inversiones y recientemente fichado por Baker & Mckenzie, al igual que Juan Ramón Montero, creador de la Sociedad Española de Arbitraje y ahora impulsor del área de Derecho Deportivo en el ICAM, entre otros asistentes
Otra generación más joven que el propio Gonzalo y en donde podríamos destacar a Manuel de Lorenzo, director de la Corte Arbitral del Colegio de Valencia, Seguimundo Navarro, socio director del despacho del mismo nombre y árbitro; Josep Julia, abogado y árbitro, Alejandro Alonso socio y abogado experto en arbitraje de Hogan Lovells que escucharon con atención las palabras del ponente sobre el arbitraje y su actividad.
Hablamos con Gonzalo Stampa tras haber impartido su brillante conferencia y esta es su primera valoración sobre la misma .Desde su punto de vista la decisión está en varios momentos del procedimiento arbitral: “en primer lugar, las partes: deben ser conscientes de lo que hacen y dónde se meten. Es fundamental tener claro hacia donde se va en el arbitraje”, comenta. Bajo su punto de vista aún hay que hacer un esfuerzo divulgativo con los empresarios para que conozcan mejor el arbitraje : “ Sin embargo a nivel exterior creo que una empresa se da cuenta que el arbitraje es el mejor método de resolución de controversias”, aclara.
Para este letrado, experto en arbitraje en los cinco continentes, es fundamental que el abogado de las partes sepa lo que es el arbitraje y cómo funciona : “ Sigue siendo el principal prescriptor, si no lo ve claro lo tirará para atrás, lo hemos visto en muchos casos. Para eso es fundamental que advierta que el arbitraje lo van a gestionar árbitros con una categoría contrastada y experiencia en esos temas concretos del asunto”, subraya. A juicio de Stampa la riqueza del arbitraje es poliédrica “lo puedes ver como abogado y como árbitro, en función del lugar que asumas en el litigio. Y solo si lo has visto desde ambos puntos de vista en diferentes situaciones tendrás una visión completa del mismo”, señala.
Decidir también supone saber elegir buenos árbitros y que éstos hagan su trabajo lo mejor posible, según explicó Stampa en su interlocución en la propia Real Academia de Jurisprudencia y Legislación “ Es fundamental esta elección, si algo sale mal el culpable primero que se busca es el propio árbitro, de ahí que esta designación sea clave. Lo ideal sería que las partes se pusieran de acuerdo en la elección del árbitro o árbitros, pero no siempre se logra hay muchos intereses creados”; comenta. A su juicio la elección de árbitro debe hacerse bajo parámetros de calidad, disponibilidad e independencia del árbitro “ no podemos pensar que con esa elección ganaremos el arbitraje pero sí que hay un experto que conoce el tema que va a hacerlo lo mejor posible y escuchará nuestras alegaciones”, subraya.
Mantener relación comercial de las partes
Uno de los puntos que más llamó la atención del discurso de Gonzalo Stampa fue su alegato sobre la figura del árbitro y que debe hacer lo posible por mantener la relación comercial entre ambas partes sujetas a la controversia “ No siempre lo consigues, pero hay que ser consciente que esta es una de las finalidades principales de su actuación. Y es que tu decisión como árbitro va directamente contra la cuenta de resultados de esa empresa. Estamos hablando de mercados muy estrechos con muy pocos especialistas en estos temas”, indica. Y nos recuerda que a lo largo de su carrera ha tenido muy buenos maestros doctrinales y profesionales “ Es posible que sea una visión romántica de la profesión pero yo lo he vivido así gracias a mis propios formadores”.
El propio árbitro en su proceso de maduración intelectual decide sobre los laudos, el final en muchos casos del procedimiento arbitral. Tiene el mismo valor que la sentencia firme de un procedimiento judicial. “Nadie puede dudar que hay laudos de una calidad magnífica a nivel internacional. En mi intervención comenté la necesidad que fueran rigurosos en su planteamiento pero amenos en su desarrollo”. Y recuerda que hay una notable diferencia entre el árbitro, juez privado, y el propio juez de un litigio, “ y es que el segundo está investido de una autoridad en el proceso que no tiene el árbitro y muchas veces el propio árbitro no se da cuenta de ello”, comenta.
Para Stampa lo importante de los laudos es que sean claros y su razonamiento jurídico se entienda, por encima de cualquier tipo de extensión. Así citó que el laudo debe ser eficaz, cierto y explicito “ eficaz, fija lo que es el término del asunto y ayuda a una posterior negociación posterior, de esa forma las partes lo asumen de manera voluntaria. Cierto, tiene que ver en cuanto a los hechos probados y las consecuencias de los mismos. Y explicito referido en que realmente exponga la situación tal y como es, sin ambigüedades”. Bajo su punto de vista aquellos profesionales que solo ejercen de árbitro son menos claros que otros profesionales “prefieren obrar de esa manera porque ven que se juegan que puedan volver a ser designados para otros asuntos”, confiesa.

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