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El despacho en el que sueñan trabajar los abogados de 2025

Bufetes tecnológicamente a la última, con compañeros internacionales, más mujeres al frente de la firma y que fomenten el acceso universal a la Justicia. Así son los bufetes que buscan las nuevas generaciones.

Entre los muros donde hace más de 500 años repartió justicia divina Tomás de Torquemada, el primer inquisidor general de Castilla y Aragón en el siglo XV, estudiantes de Derecho de todo el mundo debaten sobre cómo evolucionará en la próxima década su profesión o cómo serán los despachos en los que quieren trabajar: tecnológicamente avanzados, con más mujeres en sus filas y, sobre todo, con compañeros de otras culturas.

El campus de IE University en Segovia, antiguo monasterio dominico, fue el lugar elegido por la Universidad de Miami para celebrar una de las sesiones de su programa LawWithoutWalls (Derecho sin Barreras), en el que se dan cita alumnos de las escuelas legales más prestigiosas de todo el mundo.
Guo Fan, de la Universidad de Pekín, considera que el futuro es de los bufetes con abogados de diferentes culturas que dominen la práctica del derecho desde Oriente a Occidente, y no sólo porque sus clientes hagan negocios en todo el mundo, sino también como una estrategia de los propios despachos para diversificar el riesgo geográfico en tiempos de crisis.
Un cambio de paradigma que comparte Bachar Daher, de la Universidad de Montreal, y que Paige Reese, de la Universidad de Miami, considera imprescindible para que la profesión sobreviva. “Tenemos que empezar a ver la práctica legal bajo un prisma internacional a medida que los negocios se globalizan o los abogados nos acabaremos preguntando cómo permitimos que nuestro sector acabara siendo obsoleto”.
Una diversidad cultural que pasa por una mayor incorporación de la mujer al ámbito legal. Jill Barrett, alumna de University College London está segura de que, en una década, “el número de abogadas en puestos directivos habrá aumentado”, ya que las estadísticas muestran que el número de letradas se ha doblado en los últimos diez años.
En lo que coinciden la mayoría de los participantes es en la revolución que va a suponer la tecnología en su relación con los clientes. Margaret Hagan, de Stanford, espera que los abogados tengan “acceso a software que elimine el trabajo repetitivo”. Así, se abaratarán los costes y “la facturación por horas quedará desfasada” y los servicios legales se cobrarán con un sistema de tarifa plana, apunta Hagan.
Justicia gratuita
Marta Ottogalli, de IE University, comparte esta opinión y asegura que la tecnología, además de acelerar y abaratar los procesos, también servirá para eliminar las barreras de acceso a la justicia de personas con pocos recursos. Joel Fox, alumno de la Universidad de Tel-Aviv, confía en que se producirá una revolución mundial en el acceso de cualquier persona a la justicia y lo compara con el sistema sanitario de los países desarrollados, “donde cada persona tiene acceso a cuidados médicos básicos y así debería ser con el asesoramiento legal”. En su opinión, son los gobiernos quienes tienen que desarrollar estos modelos, como ocurre en España.
Yonatan Levy, de Harvard, critica que la justicia gratuita o el probono no alcanzan muchas veces los estándares de calidad adecuados y propone la creación de un seguro legal privado, similar a los que existen en el ámbito sanitario.
Gabriela Codorniz, estudiante de la Universidad de Sao Paulo, asegura que no está familiarizada con el sistema de Justicia gratuita, pero apunta que hay herramientas alternativas a la imposición de tasas para financiar estos servicios. Esta futura abogada apuesta por exportar el modelo brasileño, en el que además del turno de oficio financiado por el Gobierno, son los propios estudiantes de derecho quienes se encargan de la defensa de personas sin recursos, con la supervisión de profesores universitarios.
Los futuros abogados son especialmente críticos con los sistemas únicos, como el probono americano o la justicia gratuita europea, que Bhargavi Raman, de la Universidad de India, considera “esenciales, pero a menudo insuficientes en países en vías de desarrollo” y apuesta por un sistema mixto que involucre a gobiernos, bufetes y abogados.
Joel Fox – Tel-Aviv University
“Cuando pienso en cómo será la práctica legal dentro de veinte o treinta años, veo un modelo totalmente diferente. Creo que el sistema legal se parecerá al de sanidad en los países desarrollados, donde cada persona tiene acceso médico básico, y también será así con el asesoramiento legal. Todo el mundo tiene derecho a recibir consejo legal y en una década seremos capaces de ofrecerlo. El único modo es que sea el Gobierno quien ofrezca este servicio por el bien común”.
Jill Barrett – University College London
“La tecnología está cambiando drásticamente el papel de los abogados y cómo funciona el Derecho. Está mejorando la forma de interactuar con los clientes y reduciendo los costes. Creo que en una década la diversidad será mayor, ya que seguirá aumentando la proporción de minorías étnicas y mujeres en los despachos. De hecho, hace diez años, el 27% de los aspirantes eran mujeres; hoy esta cifra ya alcanza el 55%. Por ese motivo, en la próxima década habrá crecido el número de abogadas en posiciones directivas”.
Gabriela Codorniz – University of Sao Paulo
“No creo que la práctica legal cambie completamente en diez años, ya que muchos abogados son muy tradicionales en su forma de trabajar. Sin embargo, hay nuevos retos que crean la necesidad de desarrollar nuevas áreas legales. Hace una década no había asuntos virtuales y, hoy en día, hay jurisdicciones que tienen normas para regular las relaciones digitales. Pero sobre todo, creo que el gran reto va a ser la integración de los dispositivos legales en el día a día de un abogado”.
Guo Fan – Peking University School of Transnational Law
“Creo que el rasgo más significativo dentro de diez años será la multiculturalidad. Deberíamos centrar la práctica legal de Oeste a Este, donde están los nuevos mercados, con gran actividad corporativa que busca asesoramiento legal. También los gobiernos están haciendo reformas legales. Para tener abogados preparados para este escenario, la formación de las nuevas generaciones debe dirigirse hacia la internacionalización”.
Bhargavi Raman – National Law School of India University (Bangalore)
“En la próxima década, el mundo va a estar más integrado y tecnológicamente avanzado como no lo ha estado nunca. Por tanto, se van a necesitar abogados que puedan trabajar con gente de otras culturas y, al mismo tiempo, que sean capaces de adaptarse rápidamente a los cambios. También creo que la práctica legal debería ser más humana e innovadora a la hora de plantear soluciones, de forma que asegure que toda las comunidad jurídica se involucra en que las cosas vayan a mejor”.
Yonatan Levy – Harvard Law School
“El asesoramiento legal gratuito no siempre ofrece la mejor calidad y el pro-bono en sus más altos niveles tampoco. Quizás, deberíamos instaurar un seguro legal, similar al que tienen muchos países en el ámbito sanitario, ya que la gente, al igual que tienen necesidades médicas, también las tiene de naturaleza legal, pero no siempre puede pagar por estos servicios”.
Margaret Hagan – Stanford Law School
“La tecnología logrará que los abogados tengamos acceso a software que resuelva el trabajo más repetitivo y así pueda centrarse en asegurarse que los clientes obtienen el servicio que necesitan a un precio menor. Creo que la facturación por horas quedará desfasada, a medida que las empresas usan más sus asesorías legales internas y solicitan a los bufetes que apliquen tarifas planas para sus servicios”.
Bachar Daher – Université de Montréal Faculty of Law
“La tendencia a buscar soluciones más baratas para resolver problemas legales puede resolverse estableciendo un seguro legal obligatorio establecido en función de los ingresos y dividido en dos modalidades: uno para particulares y otro para empresas. Así, las personas con pocos recursos podrán confiar en un sistema que les apoyará y asistirá, mientras que los abogados accederán a una clientela que nunca antes habría utilizado sus servicios”.
Marta Ottogalli – IE University
“Internet es una fuente de conocimiento que permitirá que todo el mundo tenga el derecho de ser asistido legalmente de forma barata y directa. La legislación viajará a través de la Red con el fin de ayudar a quien lo necesite. Las soluciones rápidas estarán a la orden del día y será mucho más fácil encontrar y acceder a un abogado”.
Paige Reese – University of Miami
“La práctica legal será insostenible dentro de una década a menos que destierre los hábitos y metodología anticuadas y se decida a abrazar los cambios en la demanda de servicios legales en todo el mundo. Tenemos que entender la práctica legal internacional como un negocio globalizado. De otro modo, los abogados nos terminaremos preguntando por qué permitimos que nuestra industria se quedara obsoleta”.
(Expansión, 01.03.2013)

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