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OLATZ ETXEBERRIA
“La particularidad de la mediación es que es una vía en la que todos ganan”
Bizkaia cuenta ya con ocho arquitectos mediadores que podrán intervenir en disputas referentes a construcciones sin que los implicados deban pasar por el juzgado
BILBAO – El Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro (Coavn) ha sido precursor en el Estado en formar a la primera promoción de arquitectos mediadores, compuesta por 37 profesionales, pero su idea es ir más allá. “Vamos a ser los primeros en registrarnos como una junta de mediación”, adelanta Olatz Etxeberria, presidenta de la Agrupación de Arquitectos Peritos y Forenses del Coavn, que englobará el colectivo de arquitectos mediadores después de que se inscriban de forma individual en el Ministerio de Justicia.
¿En qué consiste la mediación?
-Consiste en intervenir como un tercer agente en una disputa entre dos o más partes. El mérito de la mediación es que ese tercer agente tiene que hacer que el logro sea de las partes. Con su trabajo, que tiene que parecer invisible, las partes en conflicto deben salir del proceso con la sensación de que ambos, si son dos, salen ganando. La particularidad de la mediación es que es un gana-gana (Win to win, dicen los estadounidenses).
Algo que no ocurre en los juzgados.
-En una sentencia normalmente uno gana y otro pierde. Siempre hay alguien que sale con un pequeño resquemor. En temas de comunidades de vecinos, que luego se van a seguir viendo en el portal o en el ascensor, un procedimiento de mediación está muy bien para evitar rencillas.
Y de esa forma, además, se aligera la carga de trabajo en los juzgados.
-Hay muchas demandas de nuestro campo como las herencias, las patologías, las valoraciones, las expropiaciones… que pueden ser de poca entidad y en lugar de acabar en un juzgado, se puede intervenir de forma voluntaria para llegar a un acuerdo.
Y también para ahorrar tiempo.
-Sí, el tiempo que se tarda en resolver un conflicto por vía judicial es ilimitado, necesita unos dos años. Con la mediación el proceso es de tres meses, una vez se llegue a un acuerdo, se escribe un manifiesto y se lleva a un notario o a un juzgado y explican que lo arreglan así. En cinco meses la obra puede estar ejecutándose. A veces es en los mismos juzgados donde sugieren la mediación.
Llevamos tiempo oyendo hablar de la mediación en otros ámbitos, como en el familiar.
-Sí, en otros campos está muy propagado, pero no en el civil mercantil. En los países anglosajones lo hacen aplicando una metodología llamada Harvard. En Estados Unidos está muy extendido, pero también en Sudamérica, en países como Argentina o Chile, en los que hay mucha tradición. La tendencia es que vayamos por ahí.
Donde sí es relativamente novedosa es en materia de arquitectura.
-En nuestro ámbito, la ley que regula la mediación es de 2012: por lo que nos estamos formando todavía. El decreto que reglamenta la formación es posterior. Hay arquitectos peritos que han trabajado como mediadores sin haber una ley. El saber mediar es un valor importante; tienes que saber de psicología además de controlar tu ámbito. Nos hemos formado pero ahora tenemos que adquirir práctica y experiencia.
¿Qué casos son los que más abundan en arquitectura?
-Sobre todo los temas de herencias, por ejemplo entre hermanos que no se hablan con la repartición del patrimonio familiar. Una cosa es valorar un edificio y otra es cuando entran en juego los valores sentimentales. En comunidades de vecinos también suele haber muchos motivos de disputa. En el norte los casos que más llevan a discrepancias son las fisuras, las humedades y los ruidos.
¿Son más habituales los problemas en las comunidades de vecinos de Viviendas de Protección Oficial (VPO) debido a las deficiencias que presentan los edificios?
-En VPO el promotor siempre se adjudica a la baja. En esos contratos lo más probable es que haya carencias en la ejecución, en la mano de obra y en los materiales. El secreto de la VPO es que se abaratan los costes, por lo que se supone que será más propenso a que ocasione problemas. Desde 2006 lo que más se ha construido es VPO, ¿en los próximos años es dónde habrá más reclamaciones? Lo lógico es pensar que sí.
¿El mantenimiento preventivo de los edificios podría ayudar a que hubiera menos problemas?
-Un edificio es como una máquina con su manual de uso. Cuando vamos a una comunidad a hacer una inspección el libro del edificio nunca está cumplimentado. Eso conlleva que se deteriore más rápido. Es posible que muchas desavenencias vengan de cosas que se podrían haber evitado con un mantenimiento. No hay una relación directa, pero sí que influye.
Uno de los problemas de convivencia vecinal más sonado del último mes ha sido el de los after hours de la calle Barrenkale Barrena, ¿habría posibilidad de mediar ahí?
-Ese es ámbito ideal de la mediación, donde tiene mucho que decir. Son fundamentalmente problemas de convivencia, exceptuando una ligera parte técnica de aislamiento. Salvando eso, el resto es un problema de civismo, de educación y de formación. Esto no lo controla ni el planeamiento ni la tecnología: es civismo.
¿Y cuando el problema es entre un particular y la administración?
-Puede darse, por ejemplo, en un caso de licitación de obras. Es posible que con un proceso de mediación se acerquen posturas, se eviten pleitos y plazos de tiempo elevados; porque si se llega a juicio las obras se ralentizan y el perjudicado es el ciudadano. Primero se analiza si se puede resolver mediante un proceso de mediación, el cual es preferible.
¿Son mediables todos los casos?
-Si hay mucho dinero en juego es posible que no. En cualquier caso, en mediación las dos partes deben acudir de manera voluntaria. Si no hay prisa se acude a los juzgados, donde será un procedimiento más largo y más costoso, pero el tradicional.
¿Cómo actúa un mediador para que las partes lleguen a un acuerdo sin que se perciba su intervención?
-El mediador parte de unas premisas como la imparcialidad, es un individuo que ayuda a dos partes a que se pongan de acuerdo con lo que ellos consideran que es mejor. El mediador es un individuo que no desvela nada, ayuda a que busques aquellas cosas que tienes en común con el otro. A través de su conocimiento técnico se buscan aquellos elementos de los que pueden beneficiarse ambos, ponderando otros que les perjudican y viendo dónde está su punto de equilibrio. Si no hay ese punto de equilibrio es fácil: Que lo discutan en un juzgado.
El lenguaje debe ser una herramienta importante en esa tarea.
-No hay que posicionarse con adjetivos, maneras de hablar, expresarse… Las dos partes se tienen que sentir cómodas. Además es un proceso que debe ser confidencial, igual que si fuera un procedimiento judicial. Como profesionales, los mediadores necesitan un seguro de responsabilidad civil, es un tema muy serio.
¿Puede ocurrir que no haya solución?
-Siempre hay solución, otra cosa es que no se medie. Es más importante hacerles ver la parte negativa que la positiva: la positiva cuesta aceptarla, la negativa cuando se la cuentas y la ven, enseguida se valora. Los dos tienen que escuchar la versión del otro. Muchas veces el núcleo de los conflictos consiste en que no se ha escuchado lo que dice el de enfrente.
¿Es indispensable que la solución aparezca durante el plazo de la mediación?
-La mediación tiene una fecha de caducidad, si en equis sesiones que valora el mediador no se ha llegado a un acuerdo, es marear la perdiz. Entonces el mediador levanta un acta diciendo que no se ha llegado a un acuerdo y sugiere que se acuda a un juzgado. El mediador tiene que saber mucho. Y debe controlar la materia que se trata.
¿Cuál es el coste de una mediación?
Depende de la duración, de la envergadura… pero es infinitamente mucho más barato que un procedimiento judicial. Además, el precio lo pagan las partes por igual; en cambio, en un procedimiento judicial va con costes que paga quien sale condenado. Es mucho más equitativo.
 

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